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Opciones de tratamiento de la epilepsia: una visión general

Epilepsy Mate no es un producto sanitario y no ofrece consejo médico. Consulta siempre a tu médico sobre tu tratamiento.

La epilepsia es una de las enfermedades neurológicas que mejor se tratan. El medicamento es el punto de partida habitual, pero está lejos de ser la única opción: la cirugía, los dispositivos implantados y ciertas dietas médicas especiales tienen su papel para la persona adecuada. Este artículo ofrece una visión general, en lenguaje sencillo, de las principales opciones de tratamiento y de cómo los médicos deciden entre ellas.

El objetivo: sin crisis y sin efectos secundarios

Los especialistas en epilepsia suelen resumir el objetivo del tratamiento en pocas palabras: sin crisis y sin efectos secundarios. El mejor plan es el que detiene las crisis por completo y, al mismo tiempo, te permite sentirte tú mismo: despierto, con la mente clara y capaz de vivir tu vida. Alcanzar ese equilibrio puede llevar tiempo, y el plan adecuado es personal. Depende del tipo de crisis, de la causa cuando se conoce, de tu edad, de otras enfermedades y de tus propias prioridades.

Los medicamentos anticrisis van primero

Para casi todo el mundo, el tratamiento empieza con un medicamento anticrisis. Estos medicamentos no curan la epilepsia ni corrigen su causa. Lo que hacen es calmar redes de células cerebrales demasiado excitables, de modo que a la actividad eléctrica descontrolada que hay detrás de una crisis le cueste más empezar y extenderse. Para lograrlo, el medicamento debe mantenerse en un nivel estable en el cuerpo; por eso se toma cada día, con un horario fijo.

Los resultados son alentadores: alrededor de 2 de cada 3 personas con epilepsia quedan libres de crisis con medicación. Aun así, encontrar el medicamento adecuado puede requerir varios intentos. El mejor depende de tu tipo de crisis, de tu edad y de cómo responde tu cuerpo. Si el primero no controla las crisis o provoca efectos secundarios con los que no puedes vivir, es un paso normal del proceso, no un fracaso. Este artículo no menciona a propósito ningún fármaco concreto ni ninguna dosis: esas decisiones os corresponden a ti y a tu médico.

Cuando el primer medicamento no funciona

Si las crisis continúan, tu médico normalmente revisará primero la situación con cuidado. ¿Es correcto el diagnóstico? ¿Encaja el medicamento con el tipo de crisis? ¿Se ha probado el tiempo suficiente, con una dosis adecuada y tomado con regularidad? Según las respuestas, el siguiente paso suele ser otro medicamento, solo o añadido al primero.

Si las crisis siguen después de probar de forma correcta dos medicamentos apropiados y bien tolerados, los médicos usan un término formal: epilepsia farmacorresistente. Afecta aproximadamente a 1 de cada 3 personas con epilepsia. La etiqueta suena desalentadora, pero en realidad es una señal: es momento de mirar más allá del medicamento y de contar con un especialista en epilepsia — las opciones que siguen se desarrollaron exactamente para esta situación.

La cirugía de la epilepsia

En algunas personas con epilepsia focal farmacorresistente — crisis que empiezan en una zona concreta del cerebro — la cirugía puede extirpar o desconectar esa pequeña zona y detener las crisis en su origen. Para los pacientes bien seleccionados es el tratamiento con más probabilidades de acabar con las crisis por completo. Los candidatos pasan por una evaluación exhaustiva en un centro especializado en epilepsia para confirmar dónde empiezan exactamente las crisis y que la zona puede tratarse con seguridad. Un artículo dedicado de este sitio explica la cirugía de la epilepsia con más detalle.

Dispositivos de neuroestimulación

Cuando la cirugía no es posible o no se desea, pueden ayudar los dispositivos implantados que emiten pequeños impulsos eléctricos. Los tres dispositivos siguientes son tratamientos complementarios — se usan junto con el medicamento, nunca en su lugar — y los colocan y programan equipos especializados. Suelen reducir las crisis más que eliminarlas del todo, y su beneficio a menudo aumenta durante los primeros años.

La estimulación del nervio vago, o VNS, usa un pequeño dispositivo implantado bajo la piel del pecho, conectado al nervio vago en el cuello. Ese nervio es una vía natural de señales hacia el cerebro, y el dispositivo envía por ella impulsos suaves y regulares a lo largo del día.

La neuroestimulación reactiva, o RNS, coloca un pequeño dispositivo en el cráneo, con electrodos apoyados en la zona donde empiezan las crisis. Vigila la actividad eléctrica del cerebro las 24 horas y responde con un impulso breve cuando detecta un patrón que parece el inicio de una crisis.

La estimulación cerebral profunda, o DBS, usa electrodos finos colocados en una estructura profunda del cerebro que actúa como estación de relevo de la actividad de las crisis. Se conectan a un estimulador en el pecho que emite impulsos regulares.

Las dietas terapéuticas

La dieta cetogénica es una dieta médica estricta, muy rica en grasas y muy baja en carbohidratos, que cambia el combustible que usa el cerebro; ese cambio puede reducir las crisis. Ella y sus variantes más flexibles, como la dieta de Atkins modificada, se usan sobre todo en niños con ciertos síndromes epilépticos farmacorresistentes, y a veces en adultos. Son tratamientos médicos, no dietas de estilo de vida: las inicia y supervisa un equipo médico con un dietista formado y controles regulares. No las intentes por tu cuenta.

Bases diarias que apoyan cualquier tratamiento

Sea cual sea tu tratamiento, unas cuantas bases diarias lo hacen funcionar mejor. Dormir lo suficiente y con regularidad importa, porque la falta de sueño es uno de los desencadenantes de crisis más frecuentes — un desencadenante es cualquier cosa que hace más probable una crisis. Tomar el medicamento con constancia protege el nivel estable que necesita. Conocer tus desencadenantes personales te ayuda a evitar lo evitable. Y unos registros precisos — un diario de crisis, tomas y posibles desencadenantes, en papel o en una aplicación como Epilepsy Mate — dan a tu equipo médico las pruebas que necesita para juzgar si el plan actual funciona o debe cambiar.

Cuándo hablar con tu médico

Nunca dejes ni cambies un tratamiento por tu cuenta; suspender un medicamento de golpe puede provocar crisis de abstinencia graves. Lleva tus preguntas a tu equipo médico, sobre todo si:

  • las crisis continúan después de probar correctamente dos medicamentos — pregunta directamente por una derivación a un especialista en epilepsia o a un centro especializado
  • los efectos secundarios te están desgastando
  • quieres saber si la cirugía, un dispositivo o una dieta terapéutica podría ser una opción para ti

Y ten presente la regla de emergencia: una crisis que dura más de 5 minutos, o crisis repetidas sin recuperación entre ellas, necesita ayuda médica de emergencia de inmediato.